
Las Enseñanzas de esta Clase tratan acerca de una ley instituida por Dios para nuestro beneficio: la ley del dar y recibir.
El interés que tiene el Padre por que Sus hijos reciban los beneficios de todo lo que Él ha creado para bien de ellos es superlativo. Uno puede pensar que el incrédulo prospera mientras que a uno -que es hijo de Dios- pareciera que todo se le hace cuesta arriba. Pero a la corta o a la larga todas las cosas ayudan a bien a quienes aman a Dios y quienes no lo aman, tienen un fin cierto también.
No todo lo que pensamos que es prosperidad es prosperidad según Dios. Dios ha dado Sus leyes para todos, creyentes e incrédulos. Por eso es nuestra incumbencia como hijos de Él que somos, estudiarlas por amor al Padre para aplicarlas glorificando al Creador y recibir los resultados de hacerlo. Quien sea que aplique las leyes de Dios prospera.